PUBLICADO EL 09 DICIEMBRE, 2025

Rockódromo alcanza su edición número 21 consolidando su vínculo con Valparaíso patrimonial

Dos días de fiesta masiva en Plaza Sotomayor coronaron la semana en que Valparaíso se convierte en el gran escenario de la música nacional. El festival Rockódromo de Valparaíso celebró su edición 21 entre los días 27 y 30 de noviembre de 2025, contabilizando más de 50 presentaciones musicales, con artistas provenientes desde las 16 regiones del país, invitados nacionales, y artistas internacionales que llegan a Valparaíso fruto de los intercambios que el certamen local ha cultivado en la región.

Fueron cerca de 20 mil personas las que asistieron a Rockódromo 2025, desde que la artista Nawelwenu abriera el primer concierto en el Teatro Municipal de Valparaíso, hasta el último aplauso sobre Plaza Sotomayor para la presentación de Illapu, el domingo 30. Cuatro días de un mar de canciones, que se expandió también hacia showcases repletos en Trotamundos y Club Segundo Piso; charlas, encuentros y ruedas de negocio en Rockódromo Industria; y escenarios y actividades en el Barrio Puerto de la ciudad.

«Esta versión de Rockódromo consolidó el vínculo de los escenarios musicales con el Barrio Puerto y el casco patrimonial de Valparaíso, integrando al comercio establecido y todo el sector, con este festival de música donde se reúne la nueva música chilena de Arica a Magallanes con artistas consagrados, y todo frente a programadores internacionales de los festivales latinoamericanos más relevantes», comentó Cristian Zúñiga, coordinador general del festival.

Fueron cuatro días en que Valparaíso, una vez más, brilló como capital cultural del país. La edición XXI de Rockódromo se despide dando un paso evidente en su objetivo de articularse con la ciudad de Valparaíso. Esta vez, los esfuerzos estuvieron centrados en el Barrio Puerto, donde se montaron varios enclaves del festival: calle Cochrane se convirtió por dos días en el ‘Barrio Rockódromo’, reservada a paseo peatonal y con emprendimientos locales dispuestos durante toda la fiesta musical; la Plaza Echaurren recibió al escenario Guaguódromo, por donde pasaron bandas como Diana Reds y Lechuga Mecánica, una muestra de School of Rock Concón, y una presentación de Malabi Circo; y una feria de vinilos -organizada por Cultura Vinilo– al interior del Mercado Puerto.

Y sobre los escenarios, experiencias que sólo suceden en Rockódromo: jornadas de gala en el Teatro Municipal donde destacaron artistas de la Red Rockódromo: la mencionada Nawelwenu y también Sera Moulton desde Rapa Nui, así como presentaciones consagratorias sobre ese escenario de bandas de la Región de Valparaíso: Simones, Alma Pájara, Hemiola y Sofía Correa. Desde la Región de O’Higgins llegó un concierto apabullante de Nico Carreño; Eje Abstracto sumergió al Municipal en su búsqueda sonora a través del jazz, la sicodelia y el rock; mientras que Incendio Intencional dejó huella como una de las nuevas bandas en el rock chileno a tener en cuenta. El recinto de calle Uruguay cantó con todo junto a las invitadas desde Uruguay, Che Papusa Dúo; y dejó definitivamente sus asientos para bailar y sumarse a los cierres a cargo de Quilapayún el jueves y Catalina y Las Bordonas de Oro el viernes.

Más tarde, el panorama no fue muy distinto: el jueves 27, la sala Trotamundos de Valparaíso debutó como plaza en Rockódromo con una noche intensa, desatada desde la apertura junto a la banda Reptila, pasando por el prendido debut de los mexicanos Kill The Clowns, hasta la caldera que se armó para Bronko Yotte. La noche siguiente, el Club Segundo Piso -también, primera vez como escenario del certamen- fue sede para otra salida de Che Papusa Dúo; el estreno en tierras nacionales del dúo rock JuanVar y un cierre de peso, con Yajaira dejando caer todo el peso específico de una historia que ya suma tres décadas de rock duro.

La ciudad en el line-up

Todo, allanando el paso para las dos jornadas centrales del certamen desde Plaza Sotomayor y el Barrio Puerto de Valparaíso. El arranque quedó en manos de Josefa, artista de Arica seleccionada desde la Red Rockódromo y, alternando sin descanso las presentaciones sobre un escenario doble, por allí dejaron huella Cepa Funk desde Aysén, Supertriste desde Tarapacá, El EM3 desde el Biobío, Isleños desde Chiloé y Oktagones de Atacama. Todos alternándose con nombres capitales de la música nacional, como Chinoy en su primera vez con banda y Kuervos del Sur en un emotivo y enérgico regreso. Desde el extranjero fue turno para Juanvar. Y al cierre, una fiesta irresistible, a cargo de potencia femenina y un poderoso último bloque destapado por la banda Alicia y las Hormigas de la Región de Valparaíso, y que siguió con Princesa Alba, Saiko y Javiera Mena. Tres shows inolvidables, que incluyeron estrenos material inédito (‘Gay’ de Princesa Alba), la primera vez de Saiko en Rockódromo con un repertorio imbatible, y momentos únicos como el dueto entre Javiera Mena y Denisse Malebran para hacer juntas ‘Yo no te pido la luna’.

El domingo, los fuegos abrieron desde la Plaza Echaurren, con Malabí Circo inaugurando la versión 2025 del Guaguódromo, el escenario para las niñeces por donde también destacó una muestra del talento de los participantes de School of Rock Concón, y un vitoreado y colorido show de Lechuga Mecánica. Un par de cuadras más allá, el coloso de Sotomayor avanzaba en su programación y desde temprano, Mañana Hay Ruido desde la Región de Coquimbo, Nayasoul desde Antofagasta y Proyecto Rama desde El Maule (con Pedro Foncea como invitado en percusiones) sentaron la tónica de la jornada: presentaciones novedosas y de calidad, que sobre todo dan cuenta de la diversidad creativa de la música chilena. Tras ellos, un bloque donde las guitarras fueron protagonistas, desde distintos abordajes: canciones arropadas con capas y capas eléctricas en el caso de El Significado de las Flores; el vigoroso presente del metal con Éntomos desde la Región Metropolitana; y una aplanadora thrash cortesía de Criminal en su estreno en el festival porteño.

Y tras el mosh, un quiebre: Kill The Clowns (México) trajo la electrónica y el dubstep a Rockódromo, prendiendo a un público que quedó listo para recibir a otro nombre debutante en esta edición. La cantante Soulfia desplegó todas las armas que la convierten en una de las figuras del panorama pop y urbano nacional, incluyendo un gesto a la historia del certamen y una rendición de ‘Mira niñita’ de Los Jaivas. Tras ella, una presentación que no estaba en agenda: sorpresa con Mexican Rare Groove y una atrapante propuesta de electrónica, destreza instrumental, cumbia y sicodelia latinoamericana. Antes del número final, el magallánico Gaspar Luna y Lavandini -una de las bandas seleccionadas de la Red Rockódromo- respondió a su posición en el cartel con un show contundente, desafiante y vivaz. Tras él, Illapu, una leyenda con más de 50 años de trayectoria que desplegó un cancionero con momentos de épica y también de cercanía, y que elevó entre sus voces la despedida para una edición a atesorar del festival público de la música chilena.

Todas las fotografías por Juan Guajardo / Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.